
Tercer Milenio es un suplemento del Heraldo dedicado a la divulgación científica, y aprovechando que todavía estamos en el Año Internacional de la Química 2011 propone una serie de retos mensuales denominados Enigmas moleculares. Así que todos los meses eligen a tres ganadores, y entre los meses de septiembre y octubre encontramos a dos alumnos de Secundaria: Sara Pérez y Jorge Playán.
El enigma del mes de octubre era ¿Por qué la sal con la que trabaja Sherlock Holmes no puede ser la que menciona? ¿De qué otra sal de bario podría tratarse?, y la respuesta de Jorge estuvo a la altura de la dificultad de la pregunta:
El cloruro de bario es un compuesto quimico de fórmula BaCl2. Es una de las sales solubles en agua más importantes de bario; igual que otras sales de bario, es tóxica y da una coloración amarillo-verde fosforescente cuando se quema.
De ahí que en el perro de los Baskerville se utilice esta sustancia para los dientes del mastín y así darle un aspecto más terrorífico e intimidar a sus víctimas. Esta sal tambien se disuelve en ácido clorhídrico, tal vez Sherlock Holmes estaría experimentando con esta disolución y Watson (al entrar en la habitación) oliera ese olor picante.
Por otro lado, no podría ser bisulfato de barita puesto que esta sal no se disuelve en ácido clorhídrico ni es fosforescente, así que no podría ser la sustancia en los dientes del mastín.
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Imagen | Mafleen













