
Hace ya unos años en los Estados Unidos empezaba a crecer una idea acerca del bilingüismo precoz, y es que los pobres niños se hacÃan un lÃo y el bilingüismo obstaculizaba el desarrollo lingüÃstico e incluso cognitivo. Esa teorÃa, a veces arraigada en la cultura popular, hoy en dÃa empieza a desvanecerse, pero tenemos que recordar que fue en 2001 cuando un estudio de la Universidad Gallaudet (Washington) el que determinó que tanto monolingües como bilingües empezaban a hablar o leer prácticamente al mismo tiempo.
Pero, si bien es cierto que puede haber un pequeño retraso debido al esfuerzo que exige cambiar de código una y otra vez, en seguida se subsana. Y por contra, los niños que aprenden dos idiomas antes de cumplir los cinco o seis años asumen estructuras que facilitan el futuro aprendizaje de otros idiomas, convirtiéndolos en una especie de pequeños expertos idiomáticos.
De hecho recientes estudios demuestran que los niños bilingües manifiestan una mayor flexibilidad mental; incluso se habla de una mayor capacidad de concentración y de toma de decisiones. De hecho parece que, mientras que una persona que aprende un idioma en edad adulta cuando habla esa segunda lengua las partes del cerebro que se activas están asociadas a la solución de problemas, cuando se trata de una persona que a aprendido esa lengua a una edad temprana se estimulan zonas del lenguaje y reconocimiento verbal.
Pero, como se suele decir, nunca es tarde. Y es que aprender una nueva lengua retrasa los achaques cognitivos del invierno de nuestra vida. Asà que no sólo podremos conocer nuevas culturas y formas de ver la vida, sino que también nuestra materia gris se ve muy ejercitada con el aprendizaje de una nueva lengua. ¡Adelante!
ArtÃculo inspirado en uno aparecido en la revista MUY en diciembre de 2011 (Autor: Pablo Colado)
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